¿POR QUÉ HACER YOGA?

Yoga significa unión, y el objetivo de la práctica de esta ancestral tecnología es despertar nuestro auténtico potencial, nuestras capacidades naturales, virtudes, facultades, habilidades y valores dormidos, lo que nos llevará a vivir el estado de equilibrio y salud propios de nuestra naturaleza original.

Para el kundalini yoga, la energía creativa de cada ser humano, la misma energía que emana del proceso de creación del Universo, se encuentra dormida, enrollada sobre sí misma en la base de la columna vertebral. Pues bien, esa energía es nuestro regalo sin abrir, pues cuando despierta y asciende se activa nuestro talento, nuestra creatividad y nuestra máxima posibilidad de evolución.

Nuestra actual forma de vida, educación, aprendizaje y cultura nos mantiene en una posición incompleta respecto a nosotros mismos. Así, nos centramos en nuestras necesidades más urgentes, nuestros deseos inmediatos, nuestros instintos más básicos: supervivencia, seguridad, sensualidad, posesiones materiales, etc. Nuestro ego, además, suele bloquear el libre flujo de la energía a la altura del diafragma, dando paso a una espiral negativa en la que aparecen el miedo, la inseguridad, el apego, las emociones extremas…

La práctica del kundalini yoga nos permite transformarnos, cambiar, evolucionar, ponernos en contacto directo con nuestra verdadera esencia, nuestro yo creativo. Se trata de experimentar esa conciencia universal de la que formamos parte. Mediante la constancia, la resistencia, la práctica y la dedicación a nosotros mismos, podemos activar la capacidad de ver la unidad de todas las cosas y acceder a nuevos lugares de nuestra propia esencia que facilitan la percepción verdadera de la realidad.

Por eso en kundalini yoga se le da tanta importancia a silenciar la mente, equilibrar las emociones y relajar el cuerpo, porque si no el ruido mental, la inquietud emocional y la tensión de la postura impiden tener una experiencia profunda de la realidad, de lo que hay más allá del ruido y la inquietud.

Para que este cambio suceda, es preciso ajustar el instrumento que somos, abriéndolo a la calma, a la no inquietud. Ahí es nada. Y, a la vez, lo es todo. Practicar yoga te abre, te cambia, te calma. Te congratula con tu propio yo interior, ese que suele estar sepultado y escondido, y te guía para que seas dueño o dueña de tu vida, para que la vivas conscientemente, para que la transformes y la hagas mejor de lo que es. Para ser tú.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: